LOS HECHOS, LAS REALIDADES PUEDEN MÁS QUE LAS PALABRAS. (I)
Si recorremos el país, hay verdades que flotan en toda la geografía, impulsadas por el hambre. Hemos visto al pueblo salir a la calle a decir que no hay comida, los anaqueles vacíos, o el costo de la poca existencia imposible de cubrir con los salarios paupérrimos que se devengan.
El régimen amarrando la conciencia del pueblo, pretende comprar la lealtad de los más necesitados repartiendo dádivas, en bolsas o cajas, o dando migajas por festividades o determinada condición, de una existencia precaria de nuestra gente buena y humilde, que víctimas de un engaño continuado y sostenido, sigue vapuleada en su credibilidad, azotada por la "fuerza del dinero", con cadenas de difusión que mienten, falsea y disfrazan las tristes realidades.
Los responsables de estos dramas están cobijados en el lujo gubernamental, aliñados del robo descarado y los alucinógenos que "animan" sus conciencias de dominio, de autoritarismo, alejándonos siempre del libre albedrío de la libertad y la democracia.
Están convertidos en una sombra perversa, no quieren oír ni ver, haciendo mutis aquella frase que decía: "el que tenga ojos que vea; el que tenga oídos que oiga".
Se impone la sindéresis, la correcta interpretación de los sucesos, que de manera lenta, pausada, vienen direccionando, por casi 20 años, convertidos en una realidad pública incuestionable.
Todo converge, todo acusa, todo señala, todo prevalece, ha habido muchos intentos lamentables, para acusar al régimen, con saldo de luto para innumerables familias, con mayoritaria juventud que se despide del escenario de la vida. Otros que abandonan las fronteras para procurar un medio del sufrimiento, un país que no funciona, que pierde sus capacidades, dejando la sabiduría de sus enseñanzas en aulas vacías.
Un país destruido, colapsado, identificado en una crisis política, social y económica, sin alimentos, sin medicinas, servicios públicos deficientes, para garantizar calidad de vida en la asistencia social, para los servicios de limpieza de pueblos y ciudades, convertidas en basurales.
El petróleo que como gallina de los huevos de oro, por la desidia y falta de experticia y honestidad no abastece el gas para cocinar, tampoco el combustible para automotores, tampoco ayuda para las continuas deficiencias de la electricidad, menos para tapar los huecos de la vialidad y para modernizar y mejorar nuestras pésimas carretera. Por si fuera poco esa riqueza en parte empeñada, por no sé que, aspecto que nos deja en presente y futuro comprometido, y con orfandad de resultados.
El país no funciona, la crisis hiper inflacionaria y monetaria pregona por el mundo, acusando a los gobernantes. El valor del trabajo pulverizado, no hay moneda, ahora mencionan la ilusión del petro, el bolívar insignificante en su poder de compra, no les valió la profanación de sus huesos, está condenado al olvido, no vale nada.
Dios permita una reacción inteligente, que impida un baño de sangre, una hecatombe que siga manchando la paz, que parece estar pendiendo de un hilo, sostenida con caprichos "revolucionarios" obsoletos, sin sentido, apartados de la realidad del mundo de hoy.
El régimen, el pueblo, deben dejar que una ciudadanía venezolana inteligente, alegre, pueda vivir de su poder creador, con la fuerza de sus brazos y corazón que impulsarán la patria en la búsqueda del bien común.
Germán Monzón Salas
Mérida 12 de enero de 2018
Nota: Este escrito fue realizado y divulgado originalmente en WhastApp.
Hoy 30/01/2018 vuelvo a difundirlo por el Blog MiradorElectronicoGMS
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