domingo, 9 de febrero de 2014

Blog N° 102 Caballo de guerra

Caballo de guerra

Crónica -Un pequeño obsequio-


El Blog de hoy será de un estilo diferente, se trata de una pequeña narración,  considerándola como crónica, relativamente corto, sólo con la fotografías en la portada, relativo a apreciaciones que me surgieron después de ver una película, de la cual pensé que podía construir un mensaje, motivado a la interpretación del tema tratado en el film. Espero que les guste, tengo otros escritos parecidos.

Ese es el título de una sorprendente película, un caballo que costó 30 guineas, pero que sirvió para que la señora de la casa, en Dover en Inglaterra, le recriminara al comprador del caballo lo inútil y caro del animal, su esposo un cojo por servicios a la patria con gusto excesivo por el alcohol. Ahora le toca encarar un equino arisco, indómito y de flojo semblante y a una esposa dispuesta a pelear. El hijo de la casa con paciencia e inteligencia educó y domó el caballo hasta enseñarlo a tirar de un arado para cultivar la tierra y con frutos cancelar la mitad de la deuda que no pudo pagar en el compromiso emocional de una subasta. 
            Recordé que en mi infancia tuve un caballo blanco "frijolito" lo llamé “relámpago” tal vez por la idea de que fuera veloz como un rayo, por mucho tiempo dejaba temprano la cama para llamar desde un balcón al equino, el cual no logré emocionar ni tampoco que me obedeciera, no me volteaba a mirar; con la película aprendí que los caballos se llaman con taparita, silbido de la lechuza, de haberlo sabido creo que relámpago me hubiese mirado unas cuantas veces.
            Volviendo a la película entendí que la señora fue cruel, desconsiderada y hasta grosera con el cojo marido, al tiempo el caballo era obediente, manso y despierto, con “inteligencia” con la fuerza del caballo que habían considerado flojo y holgazán araron y sembraron la tierra, todos los vecinos y acreedores en medio de burlas y asombro vieron el trabajo y la prometedora cosecha que no solo pagaría la deuda sino que daría dividendos  para el bienestar de la familia. A veces la exageración puede provocar otros sinsabores, sucedió que la cosecha que estaba a punto la desbastó un temporal  de lluvia y viento y no dejó nada para la venta.
            El cojo, el hijo y el caballo pusieron su cuota pera la naturaleza pareció no olvidar la rabia de la doña y cuando ya casi todo estaba para saldar la deuda se vengó de su mala cara y poca disposición, arrasó con la cosecha.
            Después el caballo lo procuró el ejército para la guerra, lo pagó por una suma suficiente para honrar la deuda, pero todos en ese hogar quedaron tristes por la separación de un animal cariñoso y bondadoso. Cuatro años en batallas, con peligros y riesgos permitieron que el caballo no olvidara a sus dueños y benefactores, tuvo la fortuna de poder regresar a su antiguo predio, donde todos deliraban de felicidad. Lo que pasó con el caballo puede pasar con la gente, al envejecer ya no es lo mismo, pero eso no da derecho para que se quiera despejar el camino, apartar al caballo o la gente, puede ser un inmenso contrasentido que podrá hacer doler el alma, que sufre sin dolor pero resta ánimo y trasmite una poderosa desazón para apartar y dejar espacios que nadie está ocupando. El caballo actuó con la mayor nobleza, quien siempre ha querido formarse, prepararse, educarse no parece que pueda abrigar malas intenciones ni propósitos ocultos para ir contra el baluarte de la familia, toda la vida para servir, para una bondad, imposible que quiera patear, una actitud que no tomó un caballo no lo podrá hacer un humano.  
Diciembre 2013

Mérida, 9 de febrero de 2014
Germán Monzón Salas  

4 comentarios:

  1. Yo vi esa bella película y me gusta mucho la interpretación que usted le da. El caballo, incluso, sirvió al bando alemán y el que lo tuvo, lo quiso mucho. La escena en la que se reencuentran el muchacho y el caballo es muy linda. Pienso que parte de la moraleja es también que no importa cual sea tu forma de pensar o tu bando; al fin y al cabo, eres humano. El caballo sirvió al que lo cuido, sin importar que fuese alemán, ingles, cualquier otro bando o nacionalidad; simplemente, le interesaba que lo cuidaran, y quien lo hacia, era porque tenia buenas intenciones. Por ejemplo, el caballo en la película simboliza, para mi, la institución y/o el funcionario ideal, quien sirve a quien sea, sin importar su forma de pensar. En china, el caballo es símbolo de trabajo, comunicación, unión, nobleza y hermandad. Por cierto, Don German, curiosamente, su signo zodiacal chino es el del caballo, y, ademas, yo lo veo a usted como el caballo de la película, con las mismas virtudes que los asiáticos le asignan a los equinos (y muchas otras mas).

    Gracias por el regalo, Don German. Un fuerte abrazo!!!!

    Paul Ignacio

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  2. Se lee su comentario y uno reflexiona sobre el mismo y en este momento vienen a mi recuerdo remembranzas, momentos de la niñez y sobre todo el recuerdo de mi Padre, el quenique como yo lo llamaba ya que era oriundo de Queniquea, hombre de facetas que se forjó en los surcos de la tierra, en donde la pobreza no existía ya que el Dios de todos, supo dotarla para vivir en armonía equilibrio, quien no tuvo su caballo, así halla sido de madera, o un gato, perro, loro o pajarito y hoy añora a ese ser que le dio un placer porque aprendió de ellos lo que es el amor a sus semejantes sin pedir nada a cambio, solo la solidaridad ya que lo tomaron en cuenta.
    Gracias Dr. Monzón por permitirnos con sus escritos, reflexionar en estos momentos de convulsiones que vive el País y sobre todo a los Merideños con el estrés que esto produce. Saludos

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    1. Víctor H. Su comentario reflexión con recuerdos de su padre, lo agradezco, que bueno que usted semeja mi narración con su vida familiar. Esa crónica en algo movió su corazón y espíritu, la considero una compensación inesperada, posible por su gentileza, amistad y merideñidad. Atte. GMS

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  3. Paúl I. Sus palabras son nobleza, interés y hermandad, las mismas lo dibujan y delinean, hasta asemejarlo con la figura de sus padres, llenos de simpatía, compañerismo, fortaleza y solidaridad, todo colmado de decisión y comunión con lo bello y hermoso.
    Múltiples son las interpretaciones de la lección de esa película, así como las que usted apunta, lo felicito por sus inquietudes, por escribirme y tenerme como su amigo. Atte. GMS

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