domingo, 26 de agosto de 2012

N° 56 Libertad y tragedia en refinería de Amuay

Agosto 2012
Sierra Nevada de Mérida. Pico El León.  Nevada del 24/08/2012

A pesar del título del Blog, no me voy a referir a esa inmensa tragedia ocurrida ayer en la península de Paraguaná. Pido al Señor reciba en el cielo a todos estos venezolanos que murieron en esa pavoroso accidente, también a los familiares las condolencias y mis palabras de solidaridad por la pena que los embarga.

Que Dios y la Patria les recompense por la entrega de la vida de sus familias.

Esta mañana oí al Vicepresidente y comentaba que salvo la alusión que hizo a médicos de otro país, había hablado con propiedad que parecía que había tenido un momento de sosiego de sindérisis.

Me fui a misa dominical, leí con atención la publicación de la Eucaristía y pensé que me correspondía dar cabida en el Blog a su primera página, donde hay una hermosísima reflexión sobre LA LIBERTAD, el Señor no obliga a nadie, ni condena ni castiga  por no estar de acuerdo con él. 

Enterado de la reprimenda que "el saliente" le dio a una periodista de Radio Cadena Nacional de Colombia, sentí pena, después de esta tragedia se imponía prudencia, solo se interesó en demostrar que él es el dueño de la verdad, que nadie  le puede contradecir, el manda y los demás obedecen. Que cuento de democracia, todo está en mis manos, pudiéremos pensar que él es el gendarme, el que todo lo sabe.

Los invito a leer las reflexiones contenidas en la publicación dominical, parece que  providencialmente fueron hechas para que el pueblo descubra la verdad, la cual ya comienza a dominar a las grandes mayorías y ese será el camino de la paz para cambiar el 7 de octubre, para dominar al que por siempre nos quiere mal gobernar, mandar y humillar.
Agosto 2012


El 24 de agosto la Sierra Nevada de Mérida quizo
 mostrar sus mejores galas con una luminosa nevada
Tú tienes palabra de vida eterna


El discurso de plan de vida culmina de una forma un tanto extraña; el señor sostuvo, en la sinagoga de Cafarnaúm, una larga conversación con las personas que lo buscaban luego de haber participado en el milagro de los panes; esas personas, según el evangelista, pasan de una buena disposición a escuchar la Palabra a una discusión sobre las propuestas del Maestro.

Curiosamente son algunos de los discípulos quienes cuestionan la forma  de hablar del Maestro y optan por abandonar al Señor Jesús. Ante el abandono de muchos, el Señor confronta a los doce y los deja en plena libertad para escoger otro Maestro y otra enseñanza.

La respuesta de Pedro se convierte en una solemne confesión de fe la cual resuena en nuestro corazón y nos llena a todos de alegría, ilusión y esperanza. La confesión del apóstol es la respuesta perenne de la iglesia y, a pesar de sus debilidades e infidelidades, siempre estará dispuesta a repetirla una y otra vez.

Me llama profundamente la atención que el Señor no obliga a nadie a seguirlo; no hace de su doctrina la única posible; no pretende que los demás siempre estén de acuerdo con EL. ¡Qué bueno es el Señor Jesús no condenó, ni mucho menos castigó, a quienes  lo abandonaron porque les parecía muy duro su lenguaje!

En nuestra sociedad se dan muchas formas de intolerancia; unos abiertamente quieren obligar a otros a pensar como ellos; si no lo hacen, los excluyen, los ridiculizan y terminan por negarles todos los derechos.    

Otros, de forma sutil y malévola, imponen sus caprichos  a los demás impidiéndoles la libertad para elegir.

El Señor Jesús nos enseña a tener  un pensamiento amplio y tolerante; no podemos obligar a los demás a que estén de acuerdo con nuestra forma de pensar o nuestra doctrina; tenemos el deber de anunciar la Buena Noticia de la Salvación traída por el Señor, pero las personas que no la quieran recibir están en su pleno derecho para hacerlo.

La fe en el Señor es un regalo, una gracia; pero este regalo hay que cuidarlo y cultivarlo.

San Pablo, dentro de la cultura de su tiempo, insiste en el respeto, el cariño y la ternura familiar; si bien él habla de sometimiento o sumisión, no se trata de renuncia a la propia personalidad. Se trata de amarnos al estilo del Maestro que hizo de su existencia un servicio gozoso a los demás. Pbro. Cándido Contreras Ochoa. Tomado textualmente de “La Eucaristía” de la Arquidiócesis de Mérida 26 de agosto de 2012/ N° 655
Otra vista de la nevada comentada

Nota: Las fotografías son de Germán Monzón S.




2 comentarios:

  1. Excelente reflexion !! Gracias

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  2. Dos buenas reflexiones. Saludos. Plenamente aplicables a la Venezuela de hoy.

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