martes, 12 de mayo de 2026

Blog N°. 316. 27 años en espera de un cambio

 27 años en espera de un cambio

En la puerta de entrada de la Facultad de Agronomía de la UCV, en Maracay, Estado Aragua. Foto superior: año 1967, grupo de graduandos. Fila inferior el decano Manuel V. Benezra (en liqui liqui) y el padrino Álvaro Martínez Lázaro. Foto inferior: año 2017, 50 años después

Dedico especialmente a mis compañeros de promoción de Ingenieros Agrónomos, hoy cuando estamos cumpliendo 59 años de graduados, en la Facultad de Agronomía, de la Universidad Central de Venezuela, en la Promoción XXII, Dr. Álvaro Martínez Lázaro. 

Hacia el año 2000, cuando se inició la era del desconocimiento de la Constitución de la República de Venezuela, quienes formábamos parte de una generación de profesionales activos rondábamos los 60 años. Éramos universitarios y expertos en diversas áreas, con una trayectoria acumulada que anhelábamos seguir brindando a la nación.

Sin embargo, las dificultades comenzaron a crecer bajo una estrategia diseñada con gran disimulo. Muchos pensaban que el país seguía un curso normal, sin mayores sobresaltos; se ignoraba la creciente influencia de Fidel Castro, quien aprovechaba la coyuntura para una penetración ideológica de gran fuerza, orientada a una transformación profunda de nuestra estructura social.

Hemos conocido un comunismo que se vende bajo la promesa de desarrollo y justicia social —posiblemente así llegó a Cuba—, pero la historia y la realidad lo señalan como un descomunal fracaso, marcado por la injusticia y un pueblo que sufre en el anhelo de libertad. La historia mundial confirma que este modelo no exhibe triunfos claros: China sobrevive como una dictadura comunista solo mediante un viraje evidente hacia el capitalismo; Corea del Norte se mantiene fiel a su doctrina cerrando fronteras para preservar la dinastía Kim, tras tres generaciones sin resultados económicos ni sociales. Existe el comunismo clásico, como el de Rusia, pero el "castrismo" desde Cuba tomó la bandera de un movimiento de erosión de la civilización occidental en América Latina.

Venezuela, con su inmensa riqueza petrolera, ya había sido blanco de intentos de invasión por la fuerza. El 8 de mayo de 1967, guerrilleros castristas entrenados en la isla desembarcaron por Machurucuto, dotados de armas y relojes Rolex regalados por el propio Fidel. Aquella guerrilla —liderada por Héctor Pérez Marcano y organizada desde la Conferencia Tricontinental— fue derrotada contundentemente por las Fuerzas Armadas venezolanas durante el gobierno de Raúl Leoni.

No obstante, la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999 abrió de par en par las puertas al comunismo cubano. La "guerrilla" cambió de forma: el mejor ejemplo fue la presencia de miles de supuestos médicos negociados con Castro. Recuerdo que, en una reunión, un militante de izquierda de Trujillo definía aquello como la verdadera “explotación del hombre por el hombre”. Aquellos señores, que apenas recetaban lo mismo para cualquier padecimiento, entregaban su labor a cambio de una remuneración que en un 90% iba directamente al gobierno cubano. Eran esclavos modernos: su estancia en Venezuela les daba una libertad relativa, pero sus familias en la isla servían de rehenes para asegurar su lealtad.

La siembra del miedo y la persecución de los disidentes terminaron por replegar a la mayoría. Nuestra experiencia —que hoy promedia los 80 años— fue ignorada. Vimos pasar 27 años sin poder servir al país como queríamos. Hoy, nuestra querida patria se encuentra sumida en un abandono inimaginable; una tragedia inédita en un territorio sin guerra declarada, donde una cuarta parte de la población —en su mayoría jóvenes y profesionales brillantes— se vio forzada a emigrar para sobrevivir. La ruina nos deja una Venezuela con un quiebre profundo de la familia, el trabajo y la educación.

En este contexto, el panorama cambió drásticamente el pasado 3 de enero con la operación que extrajo a Nicolás Maduro y Cilia Flores para que respondan ante la justicia en Nueva York. Es un hecho extraordinario, pues el país del norte asume un riesgo por la liberación de Venezuela; sin embargo, en Miraflores persisten las mismas estructuras e iguales caras y la crisis diaria no cesa.

Consultando a expertos sobre cómo agilizar la transición liderada por el apoyo internacional y la fuerza de nuestra líder, María Corina Machado, se desprenden estas recomendaciones fundamentales:

Sostener la verdad: Denunciar a diario la ineficacia del actual sistema de gestión, que no resuelve problemas y cuya única pretensión es la permanencia en el poder.

Fortalecer el lobby internacional: Es necesario sumar argumentos, voluntades y acciones concretas en el escenario global.

Preparación electoral: Aunque es difícil aspirar a procesos perfectos o lograr el voto de todos en el exterior, las elecciones siguen siendo una ruta indispensable.

Generar confianza: Convencer a los escépticos de que existe un equipo de gobierno preparado, un gabinete con las mejores credenciales listo para reconstruir el país.

Mérida, 12 de mayo de 2026
Germán Monzón Salas

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