Votar o no votar
El voto es tal vez el arma más poderosa de la democracia; en
algunos países es obligatorio y en otros es una decisión del ciudadano.
El voto es una decisión personal, por eso creo que no es
conveniente decir si se debe o no votar; es la persona que tomará bajo su libre
albedrío si va ejercer el derecho o deber que le corresponde.
En democracia legítima, todos los aspectos que regulen la
vida de sus habitantes con el Estado están normados por leyes, reglamentos o
acuerdos que formulan el uso de los derechos o deberes de la ciudadanía con el
país. Las constituciones nacionales o cartas magnas son leyes supremas que
disciplinan el comportamiento de los habitantes ante el país y sus semejantes;
es así como la política, los poderes, las profesiones y muchas otras actividades
tienen preceptos de cumplimiento obligatorio.
La elección de los diferentes poderes está reglamentada y
también los actores que participan en la escogencia de sus representantes, de
manera que, al elegir al presidente, los legisladores y otros aspirantes a
formar el poder público, deben seguir un sendero establecido por las leyes.
Si hay una elección presidencial, debe haber garantías para
los partidos políticos aspirantes y los candidatos que aspiren ocupar los
cargos de elección. Si en un país ha habido una elección y no se presentan las
actas y recaudos que prueben por parte de los que ejercen el poder los
resultados, la ciudadanía encontrará argumentos sólidos para no creer en quien,
sin pruebas, se erija como ganador. También dejará de creer en el árbitro y
aplicará su resistencia para no votar en sucesivos comicios hasta que no exista
autoridad legítima y árbitro creíble.
Los dirigentes actuarán interpretando la realidad de los
sucesos, donde el pueblo, con sabiduría innata, tomará la decisión que le dicta
su conciencia; de no hacerlo así, el pueblo desconfiará de sus líderes y
perderán sus simpatías. Al igual, quienes propaguen la corriente contraria no ganarán
devociones y perderán toda la credibilidad.
Los argumentos de estudios anteriores de situaciones
similares de desconocimiento de las leyes y poderes no los descarto, pero
deberían estudiarse uno a uno y compararse con la situación que se quiera mostrar.
No obstante, recordemos que la política no es matemática; las ciencias sociales
tienen parámetros muy complejos y de difícil comparación.
Por otro lado, si los gobernantes no aceptan o burlan
posibles acuerdos, cuando resuelven hacer elecciones, su única pretensión es permanecer en el poder
con un disfraz de maquillaje, una falsa legitimidad; no hay ninguna seriedad,
será una burla. Conquistar o permanecer “gobernando” a cualquier precio. Es
posible que permanecer en el poder se convierta en un dilema de vida o muerte.
Finalmente, repito: VOTAR O NO VOTAR, ES UNA DECISIÓN
PERSONAL.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Aquí puede colocar sus comentarios. Gracias.