miércoles, 18 de junio de 2025

Blog N° 295. VOTAR O NO VOTAR

Votar o no votar

El voto es tal vez el arma más poderosa de la democracia; en algunos países es obligatorio y en otros es una decisión del ciudadano.

El voto es una decisión personal, por eso creo que no es conveniente decir si se debe o no votar; es la persona que tomará bajo su libre albedrío si va ejercer el derecho o deber que le corresponde.

En democracia legítima, todos los aspectos que regulen la vida de sus habitantes con el Estado están normados por leyes, reglamentos o acuerdos que formulan el uso de los derechos o deberes de la ciudadanía con el país. Las constituciones nacionales o cartas magnas son leyes supremas que disciplinan el comportamiento de los habitantes ante el país y sus semejantes; es así como la política, los poderes, las profesiones y muchas otras actividades tienen preceptos de cumplimiento obligatorio.

La elección de los diferentes poderes está reglamentada y también los actores que participan en la escogencia de sus representantes, de manera que, al elegir al presidente, los legisladores y otros aspirantes a formar el poder público, deben seguir un sendero establecido por las leyes.

Si hay una elección presidencial, debe haber garantías para los partidos políticos aspirantes y los candidatos que aspiren ocupar los cargos de elección. Si en un país ha habido una elección y no se presentan las actas y recaudos que prueben por parte de los que ejercen el poder los resultados, la ciudadanía encontrará argumentos sólidos para no creer en quien, sin pruebas, se erija como ganador. También dejará de creer en el árbitro y aplicará su resistencia para no votar en sucesivos comicios hasta que no exista autoridad legítima y árbitro creíble.  

Los dirigentes actuarán interpretando la realidad de los sucesos, donde el pueblo, con sabiduría innata, tomará la decisión que le dicta su conciencia; de no hacerlo así, el pueblo desconfiará de sus líderes y perderán sus simpatías. Al igual, quienes propaguen la corriente contraria no ganarán devociones y perderán toda la credibilidad.

Los argumentos de estudios anteriores de situaciones similares de desconocimiento de las leyes y poderes no los descarto, pero deberían estudiarse uno a uno y compararse con la situación que se quiera mostrar. No obstante, recordemos que la política no es matemática; las ciencias sociales tienen parámetros muy complejos y de difícil comparación.

Por otro lado, si los gobernantes no aceptan o burlan posibles acuerdos, cuando resuelven hacer elecciones,  su única pretensión es permanecer en el poder con un disfraz de maquillaje, una falsa legitimidad; no hay ninguna seriedad, será una burla. Conquistar o permanecer “gobernando” a cualquier precio. Es posible que permanecer en el poder se convierta en un dilema de vida o muerte.

Finalmente, repito: VOTAR O NO VOTAR, ES UNA DECISIÓN PERSONAL.

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