jueves, 13 de marzo de 2014

Blog N° 106 Muerte de dos sacerdotes Salesianos

Un horrendo crimen

Artículo del Sacerdote Alejandro Moreno

Sacerdote Salesiano Jesús Erasmo Plaza

Sacerdote merideño, nativo de la población de La Mesa del Municipio Campo Elías, lo conocí como director espiritual del Colegio San Luis, también ejercía su ministerio en la parroquia eclesiástica ubicada allí mismo, Nuestra Señora del Rosario, amigo y admirado por todos sus feligreses, por su bondad, sencillez, capacidad de entrega y su extraordinario papel como religioso, lleno de virtudes y vivencias, por la entrega pastoral a sus semejantes. 
Había nacido el 2 de mayo de 1933, tenía una edad de 80 años y murió en ataque de desalmados en Valencia, en el Colegio Don Bosco, se encontraba con otros religiosos, el hermano Luis Sánchez de 84 años de edad también asesinado y un tercero que quedó herido.


Nota: Este artículo fue tomado de manera textual, del original publicado en el Diario El Nacional de fecha 5 de marzo de 2014.

ALEJANDRO MORENO
A




Revictimizar
El Nacional
5 de marzo de 2014
Columna Opinión.

Lo primero que se le ocurrió fue la sugerencia infame. ¿No puede salir de su boca nada objetivo, respetuoso para con las víctimas, prudente para una investigación ajustada a los hechos? Menos mal que la evidencia le obligó no a desdecirse pero sí por lo menos a no volver a insistir. Callarse para no excusarse. Sí, estoy hablando del ministro del Interior y de mis hermanos salesianos víctimas de asesinato en la comunidad del Colegio Don Bosco de Valencia. El ministro siguió el guión típico de los poderosos sin escrúpulos: culpabilizar a las víctimas, volverlas a victimizar. “De la abundancia del corazón, habla la lengua”, se dice en el Evangelio. ¿Qué abunda en el corazón de un ministro del Interior actual? ¿La culpa, el sentimiento de incapacidad, de traición a su deber? Si de eso hay, parece que lo más abundante es el deseo de evasión, de enlodar a otro para no reconocer el propio barro. Por si fuera poco, vino en seguida la segunda sugerencia infame: que la Iglesia no utilice esto para producir odio. ¿Abunda el odio en el corazón de quien lo nombra? ¿Sería eso lo que estos poderosos harían si a ellos algo así les sucediera? Vemos lo que ministros, generales y presidentes están provocando, difundiendo y haciendo estos días en todo el país. El odio no solo se produce, se hace.
Conocí desde el año cincuenta del pasado siglo al hermano, amigo y compañero Jesús Plaza. Difícilmente se podrá encontrar un hombre más humilde, pacífico y sonriente que él. Conocí así mismo a Luis Sánchez, el religioso sencillo y muy cercano que nunca fue engreído a pesar de su alta preparación técnica. Ambos fueron dos víctimas más de la triste violencia delincuencial que el gobierno de este ministro no ha sido capaz de reducir a niveles soportables. Razón tiene él en tratar de expulsar de sí esa culpa que a lo mejor plena su interior, pero no es revictimizando a las víctimas y suponiendo intenciones culpables en la institución eclesiástica la manera de lograrlo, sino con la contrición del corazón y el propósito de la enmienda, para decirlo con palabras que valen para cualquier cristiano.
De culpas políticogubernamentales hay que hablar y escribir. Si en 1999, cuando arranca este régimen de gobierno, estábamos en una tasa de 25 homicidios por cada 100.000 habitantes, muy alta ya pues la tasa mundial estaba en 9, hoy estamos en una de 79 cuando la mundial ha bajado a 7,4, esto es, se ha multiplicado por tres y algo. ¿Cómo pensar que en esa escalada no tienen ninguna culpa este régimen y este gobierno por muy expertos que sean en descargar su responsabilidad sobre otros?
Pero hay un cambio cualitativo a mi entender más importante que el numérico. En efecto, si la edad promedio del homicida entonces oscilaba entre los 20 y 25 años, hoy tenemos criminales no sólo juveniles y adolescente sino incluso infantiles. Uno de los asesinos de mis hermanos tiene entre 12 y 13 años y el otro 17 según reconoce el mismo ministro. ¿Qué significa un bajón tan drástico en la edad? Significa un aumento en la inmediatez de la acción violenta, esto es, una significativa disminución de la latencia (el tiempo) entre estímulo y respuesta y por ende una casi anulación total de los procesos de ideación, afectividad y valoración ética subjetivos de modo que el paso al acto, el llamado acting out, se vuelve casi automático y maquinal. Una nueva subjetividad, una nueva producción de forma-de-vida, una nueva subcultura criminal, se está produciendo, en el seno de este régimen y como producto del mismo: de su incuria, ¿de su complacencia quizás?, de su tolerancia a la impunidad.
La impunidad protege al malandro. ¿Qué protege al ciudadano honesto?

4 comentarios:

  1. Se lee su articulo y aun recordamos con asombro la noticia, y más por ser de esta tierra y en este momento con mayor razón por ser conocido por usted, entendemos el sentimiento que lo embarga y nos unimos al mismo.
    Definitivamente tenemos una sociedad a merced de lo que se trata de implantar como es el socialismo del siglo XXl, el dolor por el ser humano, por el prójimo es solo para un sector y eso lo vemos cuando se habla en las cadenas del parte de los acontecimientos por la forma de reaccionar los estudiantes y la sociedad.
    Se han aprovechado de la necesidad de la gente humilde para asegurarse el poder y recordando lo que dijo el flamante ministro de Educación en forma subliminal, mientras sean pobres los tendremos sometidos, sumisos, pero hay que destacar que todo se debe a la obediencia que le tienen a los castro este grupo de adoctrinados.
    Por esa razón la sociedad esta sometida a una descomposición tan fuerte, que vemos constantemente este tipo de hechos abominables contra hombres que solo sirven al prójimo al Dios de todos.
    Saludos, Dr Monzón, gracias y es un grato placer el poder intercambiar ideas y vivencias por este medio.

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    1. Víctor Hugo. Los valores trascendentales han caído al nivel menor en el tiempo de mi existencia, es lamentable decirlo pero para los que dirigen todo este disparate puede ser un éxito, la tragedia que vivimos y que está muy cerca de todos nosotros es parte de lo que pudieran buscar, como destruir la ética, la moral, el engaño es un instrumento revolucionario. Debemos seguir el ejemplo de los estudiantes, luchar hasta vencer.
      Gracias por su comentario. GMS

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  2. Ya esta demostrado que la delincuencia es la Guardia Pretoriana de este regimen que cumple, entre muchas otras funciones, la de amedrentar a la clase media, no solamente en las marchas, sino en el día a día, cuando evita que disfrutemos de nuestras vidas como en cualquier país desarrollado donde, a las 5 de la tarde cualquier padre llega del trabajo y va al parque mas cercano caminando para jugar con sus hijos, pues a las 5 de la tarde, en venezuela, las personas decentes deben estar enclaustradas en su casa bajo la máxima protección posible. Un fuerte abrazo, Don German. Por aquí estamos muy preocupados por ustedes….

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  3. Paúl I. No podemos acostumbrarnos a la inseguridad y la vejación producto de la impunidad que parece reinar en el país, todos estos crímenes horribles gritan de la descomposición de Venezuela.
    Muy agradecido por sus líneas las entiendo como señal de solidaridad y humanidad. Gracias. GMS

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